25/01/2012 08:30
Victoria es interpretada por una Carina Zampini que pone todo su oficio, y Marcos es un personaje hecho a la medida de Sebastián Estevanez. De hecho, la novela arrancó con un primer plano de sus músculos.
Como todo culebrón que se precie, hay dos mundos enfrentados: el barrio y la mansión, cada uno con sus personajes emblemáticos. En el barrio está la familia del galán: su madre (una Georgina Barbarossa que al parecer va a aprovechar su veta de comediante), su hermana, su mejor amigo, Julián (Juan Darthés), el otro galán de la historia, en crisis con su esposa (Laura Novoa); el quiosquero Pepe (Arturo Bonín), que parece guardar algún secreto; Lucas, un chico que tiene algunos problemas con la ley (Nico Riera) y varios más.
En la mansión está el entorno de la heroína: su madre Elena (una hiperplatinada María Valenzuela, por momentos con una ironía interesante), sus hermanas, Natacha (Calu Rivero) y Brenda (Rochi Igárzábal), todas muy rubias y con cierto grado de conflictividad. Además de un novio que se perfila como el malvado, Lorenzo (Segundo Cernadas, ¡también rubio!), y un mayordomo gay, a cargo de Jorge Sassi, que puede oscilar entre lo gracioso y lo ridículo Pero, claro, esos mundos se van a cruzar en amores y odios. Ya se perfilan intereses encontrados con millones en juego, además de necesidades económicas y sueños frustrados por un lado y ambiciones desmedidas y lujo, del otro.
Aunque la historia de amor principal será entre Marcos, el chofer con sueños de campeón, y Victoria, la heredera que postergó su felicidad para hacerse cargo de su familia; también hay más romances con las otras Bandi: Natacha con Julián, el hombre casado y Brenda con Lucas, el chico malo.
El primer capítulo puso a los personajes en escena (y en la pista) y unió a los protagonistas en un encuentro casual, al final. Las miradas ya marcaron el “ flechazo a primera vista ”. Esperemos que el dulce amor no termine resultando empalagoso.
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