Un hombre de 28 años fue arrestado sospechado de haber asesinado y descuartizado a un joven de 27, cuyo cuerpo fue encontrado el viernes a la vera de un arroyo en la zona del bosque Peralta Ramos, en Mar del Plata.
Juan Ignacio Novoa, quien sería el autor del crimen, fue capturado por personal de la comisaría segunda mientras caminaba por Alvarado casi La Rioja. El sujeto estaba prófugo desde que fueron encontrados los restos de su amigo Walter Farías.
Sobre el sospechoso pesaba un pedido de captura requerido por la Fiscalía Nº 7, a cargo de Juan Pablo Lódola por el asesinato de Farías.
De acuerdo a lo que publica el diario El Atlántico, el fiscal dispuso el alojamiento del sospechoso en dependencia policial, hasta ser indagado por el delito de “homicidio”.
Novoa es dueño de un local de venta de productos de decoración situado en la calle Alvarado, entre Córdoba y Santiago del Estero.
Durante las últimas semanas habría estado compartiendo su vivienda de Bernardo de Irigoyen al 3600 con la víctima. En la misma casa también reside la madre de Novoa.
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En Alvarado 2569 está el comercio de decoración en el que Novoa y Farías trabajaban. Allí se habría cometido el crimen y posterior descuartizamiento. Allí, vecinos y amigos de la víctima pintaron con aerosol consignas señalando a Novoa como el asesino.
Luego de haberse hallado el cuerpo desmembrado, los investigadores llegaron a la conclusión de que Novoa podría tener algún tipo de relación con el hecho. Por eso se realizó un allanamiento en el local de calle Alvarado.
Allí los pesquisas encontraron que las paredes estaban recién pintadas. Pero personal de Policía Científica utilizando Luminol -derivado de ácido utilizado en la ciencia forense para detectar rastros de sangre- logró hallar restos hemáticos que serán cotejados con el ADN de la víctima para establecer si ese fue el lugar donde se cometió el crimen.
El cadáver de Farías de 27 años fue hallado asesinado y descuartizado en un arroyo de la zona del bosque Peralta Ramos.
El cuerpo fue encontrado accidentalmente el viernes por un hombre que recolectaba chatarra a la vera del arroyo y se sorprendió al encontrar una serie de bolsas de nylon y latas de pintura, en cuyo interior habían sido descartadas las partes del cadáver.
Las fuentes aseguraron que algunas partes del cuerpo de Walter Farías estaban carbonizadas, ya que un vecino del lugar había quemado la basura que se juntaba en torno al curso de agua. Sin embargo una de sus manos sirvió para que a través del sistema de huellas dactilares se pudiera reconocer la identidad del cadáver. El hecho de que Farías registrara antecedentes penales fue clave para que las huellas dieran su nombre.
Farías era buscado desde el jueves 13 de enero cuando su familia radicó una denuncia por averiguación de paradero.