Un taxista de 41 años fue víctima de un asalto perpetrado por un pasajero pese a que durante el recorrido un control policial revisó al delincuente y no le encontró el arma de fuego y el cuchillo que tenía oculto dentro de una mochila.
El hecho motivó que desde la compañía de taxi para la cual trabaja el chofer se efectuara una denuncia contra el accionar de la policía. "No puede ser que solamente hayan revisado al pasajero y que la mochila en donde tenía la armas no la chequearan", dijo un vocero de Comartax.
Según pudo saberse, los policías confiaron en el aspecto del pasajero y también en cierta actitud del taxista de despreocupación. Es que el delincuente vestía el uniforme del supermercado Makro -donde había subido al taxi-, algo que disipó cualquier sospecha.
El jefe departamental, comisario inspector Lorenzo Velázquez, remarcó que "estos operativos de control tienen por prioridad identificar y revisar al pasajero, pero mucho tiene que ver la actitud de los taxistas que en reiteradas ocasiones conocen a sus pasajeros, o muchas veces hacen gestos porque no están seguros. De ese lenguaje corporal surge la requisa. No se puede revisar a todos los pasajeros, todas sus pertenencias, porque el taxista necesita continuar rápido, el cliente quiere llegar a destino. Se haría todo muy engorroso. De todos modos, tenemos que lograr una metodología estándar, para que no quede todo librado a la subjetividad del policía".
El episodio de ayer ocurrió en horas de la madrugada, a las 5.45 cuando el taxista a bordo de un Fiat tomó un pasaje del supermercado sito en Champagnat y Alvarado. Al chofer no le resultó nada raro y hasta creyó que se trataba de un trabajador de limpieza (por el horario) del comercio. El destino solicitado fue el barrio La Herradura por lo cual el taxista tomó por Alvarado hasta Tres Arroyos, y de allí a Colón. Cuando circulaba por la avenida, al cruzar con 176 (Paula Albarracín), un policía que estaba apostado junto a su patrullero le hizo señas para que se detuviera.
En el operativo de control el efectivo policial solicitó la documentación y como no la llevaba consigo el pasajero dio su nombre y apellido. "Esto es algo lógico porque no todas las personas que toman un viaje en taxi llevan sus documentos. Por eso es que se hace una búsqueda nominal en la red informática. Es imposible pensar que se demore a todas las personas que no llevan documentos", dijo Velázquez.
Lo cierto es que luego de esa instancia el policía hizo descender al pasajero y lo palpó de armas, sin considerar la mochila que estaba sobre el asiento. Ante la presunta normalidad y sin que existiera un reclamo en el momento del taxista, el policía permitió que el viaje continuara.
Al llegar a la zona de 262 y Luro el pasajero colocó una navaja en el cuello del taxista y con la otra mano le aplicó un golpe de culata con un arma. Posteriormente, el delincuente sustrajo dinero de la recaudación, zapatillas, un teléfono celular, y otros objetos personales. Una vez cometido el robo, el asaltante se dio a la fuga.
Desde la compañía de taxi los voceros dijeron "no estamos en contra de la policía, al contrario, creemos que es una buena herramienta de prevención el corredor seguro. Pero si se realiza bien. En este caso el taxista tomó la precaución de pasar por el control, cuando podría haber agarrado por otro lugar. Y sin embargo no funcionó".
La denuncia del hecho fue radicada en la comisaría distrital decimosegunda, donde se iniciaron actuaciones investigativas al respecto.