El 9 de Julio de 1935, nacía en San Miguel de Tucumán, Mercedes Sosa. Casualmente en una fecha patria, como si el destino le marcase lo que ocurriría años más tarde.
Sus primeros dos discos pasaron inadvertidos. Hasta que en 1965 se presenta en el Festival Folklórico de Cosquín, donde fue la gran sorpresa al deleitar al exigente públco cordobés.
Desde aquel día, su carrera fue en continuo ascenso: los sellos discográficos se ofrecían para que grabe con ellos, realiza una exitosa gira por Estados Unidos y los músicos más reconocidos del país colaboran en sus discos.
Además de estar comprometida con la música, Mercedes Sosa fue una militante política. Era simpatizante de Perón y afiliada al Partido Comunista, lo que significó ser incluída en las listas negras que realizaban los militares durante el proceso iniciado en 1976. Dos años más tarde debió exciliarse en París y luego en Madrid.
El estar fuera de su querida Argentina fue muy duro para "La Negra". Pero la tristeza no le impidió seguir grabando y la plasmó en sus canciones. Recien logró regresar definitivamente al país en 1983, con la democracia ya establecida.
En su vuelta al país, realizó una serie de conciertos a sala llena, donde interpretó en su mayoría canciones de gran impacto político, cultural y artístico, como "Todavía cantamos", de Víctor Heredia.
Ganadora de innumerables premios donde se distinguen los entregados por la UNESCO como "Embajadora de la Buena Voluntad", el premio de la ONU por defensora de los derechos de la mujer. Además, obtuvo varios Grammy´s y galardones locales, como los Premios Gardel.
El último disco de Mercedes Sosa se llamó "Cantora", como le gustaba denominarse ella. En esas grabaciones, canta 34 canciones a dúo con destacados cantantes iberoamericanos.
El 18 de septiembre de 2009, ingresó al Sanatorio de la Trinidad por una disfunción renal. Para el 2 de octubre, su estado se tornó crítico. Dos días más tarde, a los 74 años, la "Voz de América" fallecía.
Sus restos fueron velados en el Congreso de la Nación. Al mismo, asistieron personalidades políticas encabezadas por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, ministros, religiosos, artistas de toda índole y una multitud de personas que quisieron despedirla.
El lunes siguiente se decretó duelo nacional por tres días, y un millar de seguidores acompañó el cortejo fúnebre hacia el cementerio de la Chacarita, donde su cuerpo fue cremado para repartir, según su deseo, sus cenizas en tres lugares amados por ella: Tucumán, Mendoza, y la ciudad de Buenos Aires.